domingo, 5 de junio de 2011

A ver

Esa misma noche, el doctor Parnasus lleva a cabo el experimento. Escoge a un sujeto de entre los cientos que se han presentado al casting. El riesgo es alto, pero la recompensa es jugosa. Dos sugus de piña, esos de envoltorio azul, y tres botones amarillos.

Al sujeto en cuestión le coloca pinzas en los párpados, y ahora a esperar. ¿Será capaz de estornudar con los ojos abiertos? Pasaron 3 horas, 22 minutos y 17 segundos. Parece que viene el estornudo. Las pinzas salen disparadas. Fracaso absoluto. Después de 32 intentos con todo tipo de pruebas, desde cinta de carrocero de doble cara hasta con gatos hidraúlicos, todos han falado. El doctor Parnasus está desesperado, así que deja el experimento un rato y se relaja haciendo lo que más le gusta, poner nombre a las cucarachas de su laboratoio y montar divertidas escenificaciones de películas de Tarantino. Después de las escenas de Kill Bill y Malditos Bastardos, ya se siente con fuerzas para volver a intentarlo.

Mientras tanto, Ambrosio (el sujeto elegido) sigue sentado y atado en la fría taza de váter.

-¿Cúal crees que es el problema?

-Bueno, hasta ahora no me he propuesto mantener los ojos abiertos.

Así que una vez más, esperan al estornudo. Tras veinte largos segundos, no puede más, así que el doctor se ve obligado a provocar el estornudo de la manera más efectiva posible: leyendo las propuestas de cambio político de los principales candidatos a la alcaldía. Y es que Ambrosio había sido elegido por su alergia a las estupideces.

El enclenque sujeto por fin estornuda, y efectivamente sus ojos salen de sus córneas a una velocidad de vértigo, con sus desastrosas consecuencias. Botellas de orines variados estalladas en el suelo, cuadros de narices famosas rajados y el techo cubierto de una capa de una sustancia verdosa goteante, que poco más tarde descubrieron que eran mocos.

¿Pero dónde estaban los ojos? Parecía que habían huido del lugar de la catástrofe. Y es que unos ojos sin dueño son muy peligrosos. Sólo quieren mirar y mirar. Y claro después de haber visto aquella escena se asustaron, salieron rodando y rodando del laboratorio y se fueron a ver mundo.

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