No sé si me conoceréis o no. Es posible, puesto que éste es mi blog número 5 por lo menos. Que alguno pensará “qué caña de tío, lleva 5 blogs al mismo tiempo”. Pues mentira cochina y olorosa. La verdad es que esos blogs (además de tumblr, fotolog y otras redes de expresión digital tecnológica) fracasaron estrepitosamente. ¿Por qué? Puede ser por la falta de fans, la vagancia que normalmente invade mi cuerpo o la falta total y absoluta de paciencia que tengo para conseguir adeptos que se unan a mis filas de lectores. Puede ser por todo eso o por algo que no tenga nada que ver.
Sabiendo todo lo que acabo de deciros, no sé por qué seguís leyendo esto, deberíais saber tan bien como yo que este blog también está destinado al fracaso. Además os preguntaréis por qué, sabiendo yo mismo como persona humana que soy, que este espacio no lo va a visitar nadie (salvo algún usuario despistado y acosado por el tedio que va a la deriva de blog en blog), estoy escribiendo esto. El caso es que soy una persona de impulsos. Y estos días estoy leyendo un blog muy interesante sobre un tipo que escribe sus paranoias (y menudas paranoias) en un dicho blog. Y me he dicho a mí mismo:
-¿Por qué no haces lo mismo?
-Ya sabes cómo va a terminar todo.
-Quizá es diferente esta vez.
-Sabes que no.
En fin, no sé cómo terminó la conversación, el caso es que aquí estoy, delante del ordenador, escribiendo en el word como un poseso sudoroso y fatigado todo lo que me pasa por la mente.
Pensádolo mejor, eliminad esa imagen de la cabeza. No quiero esa primera impresión. Imaginadme como más gustéis.
No hay comentarios:
Publicar un comentario