Apenas es media hora, pero saboreo cada segundo sabiendo que no lo volveré a vivir. Que es único. Y es que es el único momento de la semana en el que soy realmente consciente de mi persona, de donde estoy, con quien, que sabor tiene ese café, el color de las paredes, el aroma en el ambiente.
Es algo que echaba de menos. Y es simple. Lo complicado no es encontrar el lugar ni el momento. Eso está ahí siempre. Lo realmente complicado es encontrar la compañía. Y yo la he encontrado.